
Las rótulas que apuntan hacia dentro —también llamadas «kissing knees»— es una afección en la que las rótulas apuntan una hacia la otra. Se debe a un aumento de la rotación del fémur (aumento de la anteversión femoral) y/o de la tibia (aumento de la rotación externa de la tibia). Puede ser algo con lo que naces. Esta afección puede provocar tanto dolor en la parte delantera de la rodilla como inestabilidad de la rótula, y es mucho más común de lo que muchos profesionales sanitarios creen.
Cuando las rótulas apuntan hacia dentro, se debe a un desajuste de torsión en la pierna. Esto significa que los huesos están girados más de lo normal. Algunos no notan ninguna molestia, mientras que otros sufren dolores importantes e inestabilidad.
A esta afección también se la conoce como:
Todos estos términos se refieren al mismo problema biomecánico.
Las rótulas que apuntan hacia dentro pueden provocar:
A muchos les diagnostican erróneamente lesiones de menisco.

La imagen de arriba muestra a un paciente con rótulas que apuntan hacia dentro
Esta joven había tenido dolor anterior en ambas rodillas desde el principio de la adolescencia. Puedes ver que tiene las rótulas dirigidas hacia dentro: rodillas besuconas.
Según mi experiencia, un mal resultado tras una reconstrucción del MPFL —ya sea en forma de dolor o de una nueva inestabilidad de la rótula— suele deberse a que la rótula apunta hacia dentro. Por desgracia, esto suele pasarse por alto.
Lo mismo ocurre cuando, en contadas ocasiones, surgen problemas tras una operación de trocleoplastia.
Antes que nada, hay que decir que no siempre se nota claramente que las rótulas apuntan hacia dentro.
La causa más frecuente es un aumento de la anteversión femoral: el fémur se gira demasiado hacia dentro. En otros casos, puede haber un aumento de la rotación externa de la tibia, es decir, la tibia se gira demasiado hacia fuera. Algunos tienen ambas cosas (aumento de la torsión).
Esto altera la biomecánica de la rodilla y aumenta la presión en la articulación femororrotuliana.
Esta afección es bastante rara y muchos profesionales sanitarios no la tienen en cuenta. El diagnóstico clínico puede resultar complicado y una resonancia magnética normal no muestra la rotación. Por eso, muchos pacientes pasan años sin un diagnóstico correcto. Incluso cirujanos ortopédicos, fisioterapeutas y quiroprácticos muy competentes y con mucha experiencia pasan por alto esta afección. A mí mismo también se me ha pasado por alto varias veces.

Una joven con dolor crónico anterior de rodilla. Le he pedido que se ponga de pie de forma que sus rótulas apunten hacia delante. No se dio cuenta de que sus piernas no giraban con normalidad.

Arriba hay un ejemplo de caderas antevertidas, lo que significa que las caderas rotan demasiado hacia delante. Llevaba varios años sufriendo dolores en la parte anterior de la rodilla. Observa que sus caderas giran muy lejos del cuerpo en un sentido, mientras que en el otro no giran mucho. En este caso, lo normal es que seas malo para sentarte en postura de sastre, pero bueno para sentarte en el suelo con las piernas giradas hacia fuera.
Para determinar si el fémur o la tibia están excesivamente rotados, es necesario realizar una tomografía computarizada o una resonancia magnética que incluya ambas caderas, rodillas y tobillos. Los ángulos que deben medirse pueden medirse de varias formas distintas, lo que puede dar lugar a malentendidos, ya que se obtienen ángulos diferentes. Por lo tanto, es importante especificar qué método de medición se ha utilizado, ya que de lo contrario no se podrá saber si es normal o anormal. Para el fémur (hueso del muslo) utilizo un método llamado a.m. Waidelich, para la tibia (hueso de la espinilla) utilizo un método llamado a.m. Ulm.
Como puedes ver más abajo, una radiografía también puede ayudar con el diagnóstico, porque si aparece lo que se conoce como «signo del guiño» positivo, suele indicar que hay algo en la rodilla que está mal colocado.
Si tienes dolor en la parte delantera de la rodilla (o rótula inestable) y aún no has hecho fisioterapia ni has probado con plantillas, empieza por ahí. Es posible que tengas la rótula desviada hacia dentro sin que te moleste. Por eso, la cirugía sería el último recurso, ya que la desviación no se puede corregir con ejercicios. Sin embargo, muchos tienen que reconocer que el problema de sus rodillas afecta tanto a su calidad de vida que prefieren operarse.
La operación se realiza tanto en casos de rótula inestable como de dolor crónico intenso en la parte delantera de la rodilla
Lee más en la propia página sobre la operación aquí
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No todo el mundo necesita operarse de la pierna contraria. Si es necesario operar la otra pierna, lo discutiremos sobre la marcha. El caso más rápido que he vivido es el de un paciente que fue operado de la pierna contraria sólo 3 semanas después de la primera intervención, otros esperan unos meses y otros un año.
De hecho, se han realizado algunos estudios científicos, pero como se trata de una afección relativamente rara, no está tan bien investigada como muchas otras afecciones – puedes leer aquí
La imagen de la derecha muestra el hueso fémur visto desde abajo, desde la rodilla hacia la pelvis. A la derecha está el fémur izquierdo y se puede ver que el eje femoral está girado hacia dentro en relación con el otro lado.
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Arriba puedes ver las radiografías de un paciente con dolor crónico anterior de rodilla al que se le practicó una osteotomía de derotación 4 semanas antes de la intervención. Ahora la rótula apunta directamente hacia delante. Parece grave, pero no es tan doloroso como podría pensarse y en comparación con otras cirugías de rodilla.

La imagen anterior muestra un fémur demasiado girado. Ésta es la causa más frecuente de rótulas que apuntan hacia dentro.

La imagen anterior muestra que cuando el fémur gira demasiado (aumento de la torsión), aumenta la presión entre el hueso externo del fémur y la rótula.

La imagen de la izquierda muestra el llamado «signo del guiño» (Flury et al. 2022) o «signo del húmero proximal invertido» (Franciozi et al. 2017). En la imagen, puede verse la superposición entre la eminencia y el cóndilo femoral. No debería haberlo. Indica que el fémur está ligeramente girado con respecto a la tibia. Esto suele deberse a una anteversión femoral excesiva y a rótulas que apuntan hacia dentro. Por desgracia, no todos los cirujanos ortopédicos son conscientes de ello. Incluso puedes probar a mirar tu propia radiografía y ver si tienes el mismo aspecto.
La imagen de la derecha ilustra el aspecto que tiene la medición de la anteversión femoral y la rotación externa tibial en una exploración de cadera, rodilla y tobillo. La exploración se realiza con la pierna en la misma posición en todo momento.

Muchos de los pacientes que veo y opero han tenido dolor anterior de rodilla desde el principio de su adolescencia. Por término medio, llevan 7 años sufriendo antes de que yo les vea. La mayoría ya han sido tratados por varios fisioterapeutas diferentes y algunos han sido vistos por varios cirujanos ortopédicos sin que se haya hecho todavía un diagnóstico. En realidad, la mayoría de ellos se han sometido a una o más operaciones antes de que yo los vea. Algunos incluso han sido enviados a un psicólogo, ya que no les pasaba nada cuando no había nada que ver en la resonancia magnética o la artroscopia. ¡El diagnóstico no puede hacerse en un escáner de resonancia magnética normal!
Algunos pacientes desarrollan cartílago defectuoso en la parte exterior de la rótula o en el surco de guía como consecuencia de una mayor anteversión femoral. Algunos cirujanos creen que el problema se puede solucionar con una intervención de liberación lateral y/o un tratamiento de microfracturas. Sin embargo, esto rara vez resuelve el problema. Esto se debe a que el tejido cicatricial que debe rellenar el defecto del cartílago no puede crecer, ya que la presión en la zona es demasiado alta. Hay que reducir la presión, que en realidad se debe al desgaste del cartílago, para que el defecto cartilaginoso pueda curarse. Una liberación lateral casi nunca reduce la presión y, en el peor de los casos, puede hacer que la rótula se afloje.
El problema principal es el aumento de la anteversión femoral, y solo una osteotomía de derotación puede solucionarlo.
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Siempre es buena idea pedir una segunda opinión, pero por desgracia hay muy pocos cirujanos que tengan experiencia y conocimientos en este campo especializado. Especialmente cuando se trata de la medición en TC, veo una y otra vez que no se utiliza ni la técnica de Waidelich ni la de Murphy, por lo que se subestima el grado de anteversión femoral.

Stina me ha enviado esta felicitación navideña desde Austria. Stina se ha sometido a una osteomía de derotación en el fémur, igual que su hermana. Escribe que puede correr más que todos sus colegas.
Esto significa que las rótulas están giradas una hacia la otra cuando estás de pie. A menudo se debe a una torsión del fémur (aumento de la anteversión femoral) o de la tibia (aumento de la rotación externa de la tibia).
Sí, hay quien nota dolor en la parte delantera de la rodilla, sobre todo al subir escaleras, correr, saltar o estar sentado durante mucho tiempo. A algunos también les duele la parte posterior de la rodilla o tienen sensación de que se les va a doblar la pierna.
Sí, seguro que hay gente que tiene rótulas que apuntan hacia dentro sin tener ningún problema, y no sabemos qué es lo que hace que algunos tengan dolor y otros no. Es como cuando puedes tener rótulas que apuntan hacia dentro en ambas rodillas, pero solo te da problemas una de ellas.
La causa más frecuente es una malformación congénita de torsión en la pierna, en la que el fémur o la tibia están girados más de lo normal. Esto afecta a la biomecánica de la rodilla y aumenta la presión detrás de la rótula.
El diagnóstico se establece mediante una prueba clínica de rotación, una evaluación de la movilidad de la cadera, radiografías (entre otras cosas, el «signo de Winking») y, si es necesario, una tomografía computarizada o una resonancia magnética de la cadera, la rodilla y el tobillo. La rotación debe medirse con los métodos adecuados.
Los ejercicios pueden mejorar el control muscular y reducir el dolor, pero no pueden cambiar la rotación del hueso en sí. Por eso, el entrenamiento solo ayuda en parte.
La cirugía está indicada en casos de desviación torsional importante, dolor persistente o inestabilidad, y cuando el tratamiento conservador no ha dado resultado. Se evalúa caso por caso.
Es una operación en la que se gira el fémur o la tibia hasta su posición normal. Corrige la causa del problema y puede reducir el dolor, mejorar la función y el alineamiento de la rótula.
No es peligroso, pero puede causar molestias importantes y aumentar el riesgo de que la rótula se te salga de su sitio, de que se te desvíe o de que tengas problemas de cartílago, si la rotación es muy marcada.
Porque una resonancia magnética normal no muestra la rotación, y muchos profesionales sanitarios no se dan cuenta de los desalineamientos por torsión. Por eso, muchos pacientes pasan años sin un diagnóstico correcto.
Si quieres, también puedo hacer:
Esa es una pregunta realmente excelente y fundamental desde el punto de vista clínico, que conecta la biomecánica, la anatomía del desarrollo y los resultados clínicos.
Sí, existen pruebas sustanciales que respaldan que el aumento de la anteversión femoral y/o el aumento de la torsión tibial externa predisponen a los individuos al dolor patelofemoral (DPF) incluso cuando no se produce una luxación franca.
1 Por qué el aumento de la anteversión femoral (AF) y la torsión externa tibial (TET) provocan dolor patelofemoral
Resumen del mecanismo:
1. Teitge RA.
Desalineación rotacional femoral: su papel en el dolor y la disfunción.
Clin Orthop Relat Res. 1987;(223):135‑142.
PMID: 3652598
→ Primera descripción clínica exhaustiva del «síndrome de desalineación torsional».
2. Eckhoff DG, Brown AW, Wright J, Kramer RC.
Aumento de la presión de contacto rotulofemoral tras una deformidad por torsión tibial.
J Orthop Res. 1997;15(3):414‑418.
PMID:9246081
→ Experimento biomecánico con cadáveres: un aumento de 10° en la torsión externa tibial elevó la presión de contacto PF lateral en un 26 %.
Conclusión: la ETT por sí sola puede generar una sobrepresión dolorosa en la faceta lateral.
3. Draper CE, Besier TF, Gold GE, Fredericson M, Delp SL.
Desalineación torsional y dolor patelofemoral: relaciones entre la anteversión femoral, la torsión tibial y la tensión en el cartílago.
J Orthop Res. 2011;29(5):778‑784.
PMID:21538530
→ Análisis de elementos finitos basado en resonancia magnética de la torsión en 3D.
4 Crossley KM, Dye SF, McConnell J, Callaghan MJ.
Dolor patelofemoral.
Nat Rev Dis Primers. 2016;2:16033.
PMID: 27188601
→ Revisión de referencia:
«La anteversión femoral excesiva o la torsión tibial externa aumentan la tensión lateral de la articulación femororrotuliana y son factores que contribuyen al dolor femororrotuliano».
5. Elias JJ, Cosgarea AJ.
Mecanismos del dolor patelofemoral: un análisis cuantitativo de rodillas alineadas y desalineadas.
Clin Orthop Relat Res.2009;467(10):2612-2617.
PMID: 19340497
→ Modelo computacional de rodillas normales frente a rodillas con desalineación por torsión.
6. Dickschas J, Lutter C, Strecker W.
Osteotomías derotacionales para el síndrome de desalineación torsional y el dolor anterior de rodilla: resultados a medio plazo.
Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2016;24(10):3253‑3259.
PMID:26334536
→ 75 pacientes con dolor crónico en la parte delantera de la rodilla debido a una desalineación torsional (ya sea FA>25° o ETT>40°).
7. Diederichs G, Köhlitz T, Kornaropoulos E, Vollnberg B, Scheffler S.
Análisis mediante resonancia magnética de la alineación rotacional en pacientes con trastornos patelofemorales.
Am J Sports Med. 2013;41(1):51‑57.
PMID: 23223357
→ Estudio de resonancia magnética: tanto el aumento de la FA como del ETT fueron significativamente mayores en los pacientes sintomáticos con PFP/inestabilidad que en los del grupo de control.
Interpretación: Hay pruebas clínicas persistentes de que la torsión contribuye a la PFP.
8. Franciozi CE, Ambra LF, Albertoni LJB, et al.
Desalineación rotacional y dolor patelofemoral: relevancia clínica de la anteversión femoral y la torsión tibial.
Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc.2020;28(11):3607‑3615.
PMID:32812226
→ Serie prospectiva basada en tomografías computarizadas:
9. Kaiser P, Schmoelz W, Attal R.
La torsión tibial y su influencia en la mecánica patelofemoral: un estudio biomecánico.
Am J Sports Med. 2020;48(13):3319‑3327.
PMID:33026837
→ Las pruebas con cadáveres confirmaron que una rotación externa tibial incremental aumentaba proporcionalmente la presión patelofemoral lateral: base mecánica del dolor patelofemoral.
10. Reikerås O, Hoiseth A.
¿La anteversión femoral es una causa del dolor anterior de rodilla?
Acta Orthop Scand. 1989;60(6):687‑689.
PMID: 2620190
→ Estudio clínico que relaciona una FA excesiva con el dolor anterior de rodilla idiopático en adultos.
Conclusión: FA ↑ → síntomas crónicos de PFP.
Factor | Efecto mecánico | Nivel de evidencia | Estudios representativos |
Aumento de la anteversión femoral (>25°) | Fémur interno → vector PF lateral aumentado | Biomecánica + Clínica (Nivel II-III) | Draper 2011; Reikerås 1989; Dickschas 2016 |
Aumento de la torsión externa tibial (>40°) | Tubérculo lateralizado → ↑ TT-TG, ↑ tensión lateral PF | Biomecánica + Clínica (Nivel II-III) | Eckhoff 1997; Kaiser 2020; Dickschas 2016 |
Combinado (síndrome de desalineación torsional) | Seguimiento incorrecto aditivo → PFP ± inestabilidad | Cohorte / resultados quirúrgicos | Franciozi 2020; Teitge 1987 |
4. Conclusiones consolidadas
Sí – datos biomecánicos y clínicos sólidos, indexados en PubMed, confirman que tanto el aumento de la anteversión femoral como el aumento de la torsión externa tibial predisponen al dolor patelofemoral al aumentar la presión de contacto patelofemoral lateral y el maltracking.
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El contenido de esta página web se ha elaborado con el objetivo de ofrecer información general sobre las rótulas que se tocan (kissing knees), las deformidades en torsión de la pierna y los síntomas relacionados. La información se basa en la experiencia clínica y en la bibliografía científica disponible, pero no sustituye a una evaluación médica personalizada.
El diagnóstico de anteversión femoral aumentada o rotación externa tibial aumentada no se puede establecer con una resonancia magnética convencional, sino que requiere una medición precisa mediante TC o RM, además de una exploración clínica. Como esta afección puede presentarse de formas distintas, los síntomas y la necesidad de tratamiento pueden variar bastante de una persona a otra.
La decisión de optar por un tratamiento conservador (fisioterapia, plantillas) o por la cirugía (osteotomía de desrotación) siempre debe tomarse en colaboración con un cirujano ortopédico con experiencia en anomalías de torsión.
La información aquí contenida no debe utilizarse para el autodiagnóstico, y no se garantiza que sea exhaustiva ni que abarque todos los casos clínicos. Si tienes dolor agudo, inestabilidad creciente o tienes dudas sobre tu situación, deberías ponerte en contacto con tu médico o con el personal sanitario correspondiente.
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